Volver al afeitado clásico no es retroceder,
es avanzar.
La brocha de afeitar, el jabón de afeitar, en pastilla, la maquinilla clásica de afeitar, la piedra de alumbre son los elementos que se necesitan para el buen afeitado.
La aplicación del
jabón de afeitar con
brocha ofrece mejores resultados que la aplicación de la espuma (en spray) o el gel con la mano. La brocha mezcla perfectamente la espuma del jabón con la barba favoreciendo que la barba quede erguida lo que facilita el afeitado. Cuando se aplica la espuma o el gel con la mano, se obtiene una aplicación superficial. Aparentemente está bien, pero realmente no hay una buena mezcla. Además,
el trabajar la barba con la brocha y el jabón hace que la barba se hidrate y se favorezca así su corte.
Las
maquinillas de afeitar clásicas rasuran tan bien como lo puedan hacer las más modernas de múltiples hojas. Además, el control del afeitado es mayor con las
maquinillas de afeitar clásicas pues cada vez que se pasa, lo que se pasa es una sola cuchilla. Con las maquinillas de múltiple hoja, el cutis suele sufrir un exceso de erosión. La erosión del cutis es un problema que sufren especialmente los hombres que tienen la barba dura.

La
piedra de alumbre es el tratamiento para después del afeitado más clásico. Hoy día sigue utilizándose pues sigue siendo muy eficiente, económico y natural. Pues se trata de un mineral con buenas propiedades astringentes y cicatrizantes.
Ante los argumentos que apoyan el afeitado moderno respecto al clásico, por razones de tiempo; cabe decir, que es cierto. El afeitado con brocha requiere unos minutos más, pero no importa. Son minutos divinos, en los que nos preparamos para empezar el día de una manera apacible y tranquila. ¿No es maravilloso?
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