¿DESDE CUÁNDO NOS AFEITAMOS?
En el antiguo Egipto, cuando el bronce sustituyó al cobre, se pudo fabricar herramientas de corte de mayor calidad. Entonces, rápidamente se extendió la costumbre de cortar el pelo, lo más corto posible, tanto hombres como mujeres, especialmente los de la alta sociedad, siendo, por lo tanto habitual el uso de pelucas. Algunos hombres lucían un bigote o barba bien recortada, pero por lo general, se afeitaban. Pues se consideraba que llevar barba era un signo de negligencia y de falta de higiene.
Fue Alejandro Magno quien introdujo en nuestra cultura grecorromana el hábito del afeitado. Pero no lo hizo por razones de higiene o estética, sino por razones bélicas. Alejandro Magno (356-323 a.C.) ordenó a sus soldados que se cortaran la barba. Ya que en el combate cuerpo a cuerpo, por la barba, un soldado podía ser capturado por el enemigo. (Un siglo antes, el historiador Heródoto describía la repulsión que los barbilampiños egipcios sentían hacia los barbudos griegos).
Desde aquí en adelante, la barba aparece y desaparece en la historia siguiendo los impulsos de la moda o la costumbre.
La navaja de afeitar y la brocha son los instrumentos más antiguos para el afeitado, ya utilizados por los egipcios. Sin embargo, cuentan los historiadores, que los legionarios romanos se afeitaban frotándose la cara con un trozo de piedra pómez. ¡Y sin brocha!
Fue Alejandro Magno quien introdujo en nuestra cultura grecorromana el hábito del afeitado. Pero no lo hizo por razones de higiene o estética, sino por razones bélicas. Alejandro Magno (356-323 a.C.) ordenó a sus soldados que se cortaran la barba. Ya que en el combate cuerpo a cuerpo, por la barba, un soldado podía ser capturado por el enemigo. (Un siglo antes, el historiador Heródoto describía la repulsión que los barbilampiños egipcios sentían hacia los barbudos griegos).
Desde aquí en adelante, la barba aparece y desaparece en la historia siguiendo los impulsos de la moda o la costumbre.
La navaja de afeitar y la brocha son los instrumentos más antiguos para el afeitado, ya utilizados por los egipcios. Sin embargo, cuentan los historiadores, que los legionarios romanos se afeitaban frotándose la cara con un trozo de piedra pómez. ¡Y sin brocha!
Etiquetas: afeitado, brocha de afeitar, historia del afeitado

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