UN AFEITADO MARAVILLOSO
Una vez ha trabajado el jabón, tendrá la brocha cargada de espuma y ¡lista!. Ahora hay que actuar sobe la barba. Lo mejor es trabajar la barba con movimientos circulares. No solo consiste en pasar la espuma de la taza a la cara, sino que consiste en mezclar perfectamente los pelos de la barba con la espuma del jabón; para lograr varios fines: la espuma, así mezclada, mantiene erguidos los pelos lo que facilita su corte, además, el jabón tiene la misión de facilitar el deslizamiento de la cuchilla de afeitar, y esto es más efectivo si su distribución es buena, todos los pelos y piel están recubiertos de jabón. Este trabajo se ha de realizar con una presión suficiente (pues hay que notar la brocha, es decir cómo la brocha va removiendo la barba) pero no excesiva (no hay que chafar la brocha sobre la cara).
Es conveniente el uso de agua templada, pues de esta manera los pelos de la barba se ablandan ligeramente y se favorece su afeitado.Una vez ha acabado de afeitarse, hay que enjuagar la brocha con cariño (pues es un objeto magnífico). Así que habrá que enjuagar la brocha cuidadosamente, hasta que no le quede jabón. Ahora hay que eliminar el exceso de agua. ¿Cómo?. Se puede apretar el pelo de la barba para que escurra, pero, por favor, no apriete y estire a la vez y sobre todo no retuerza los pelos (como a veces se hace para escurrir la ropa). Tras apretar los pelos se quedan apelmazados y esto no se puede quedar así, pues al estar muy juntos se secan mal. Ahora se puede hacer dos cosas, bien se pueden ahuecar un poco empujando los pelos desde su extremo apical para que se abra el mazo, o bien, se puede someter a un proceso de centrifugado (mejor en la bañera, para no mojar las paredes) que consiste en coger la brocha por el mango con el brazo en alto y lo bajamos rápidamente, se repite varias veces y la brocha así pierde más agua y queda ahuecada. Ahora solo queda despedirse de nuestra preciosa brocha hasta el día siguiente; así que la dejaremos descansar en el soporte, de manera que queda el pelo hacia abajo. Por supuesto, si la brocha hablara pediría un lugar aireado. A la brocha no le gustan los sitios cerrados, donde no puede acabar de secarse. Es importantísimo el secado, especialmente de la fracción de pelo que se encuentra en el interior del mango.
Con respecto al jabón de afeitar, ahora lo tenemos mojado y con espuma dentro de la taza. Bien, así está bien, mañana estará sequito y perfecto para repetir la operación. No hace falta que quite la espuma, porque es jabón que podrá utilizar de nuevo. Cuando se acabe esa pastilla, pondremos otra en la taza.





